El sentido que impregna toda nuestra metodología se rige por tratar de que los procesos sean lo más naturales posibles. Dejar que la naturaleza se exprese canalizado lo mejor de ella.
“nuestros vinos son lo que son a pesar de lo que le hacemos”.
Para nosotros el fruto es la base de todo buen vino, y esa es nuestra labor de todo el año lograr nuestro fruto ideal. Lógicamente la naturaleza manda y cada año es diferente, no obstante podemos actuar con la sabiduría necesaria para lograr que el fruto llegue a su máxima expresión.
Algunos de nuestros “Principios Vitales”:
La calidad siempre está reñida con la cantidad
- Realizamos podas cortas dejando menos yemas por pulgar de lo acostumbrado.
- Sometemos a la viña a un fuerte estrés hídrico, y el abonado es natural utilizado tan solo los propios sarmientos de poda triturados junto con la hierba del invierno.
- Efectuamos pases de vendimia en verde desechando los racimos menos apropiados y dejando únicamente unos pocos excelentes.
El mimo con el que se trata el viñedo es directamente proporcional al premio que de este se recibe
- En vendimia seleccionamos nuevamente los racimos, recolectando únicamente los que entendemos dignificaran suficientemente nuestro caldo.
- Vendimiamos de madrugada, a mano, y cuando nos manda la luna. Prácticamente en familia, y con guantes de látex para no restar ningún aporte de levaduras.
- Las cajas de vendimia son de 14kg. Para que la uva llegue a bodega en perfectas condiciones.
- Encerramos los racimos aún con el frío de la noche, tenemos muchas razones para decantarnos por las maceraciones largas y a baja temperatura.
La limpieza, el orden y la pulcritud son buenos aliados en el arte de hacer un buen vino
- Los procesos aunque naturales no deben quedar al azar. Nos gusta seguir un método ordenado que responda en todo momento a nuestra filosofía de bodega.